Hace poco que estoy dentro del mundo de la educación. A mis veinticuatro años he dado clases particulares de inglés durante unos cinco años, pero no ha sido hasta hace unos meses que he empezado a impartir clases en aulas con más alumnos. Aun así, hay muchas cosas que he aprendido durante estos meses y espero que me puedan ayudar en mi futuro laboral. La imagen que he escogido para la entrada de este blog representa algunas características sobre la visión que tengo de la enseñanza de una segunda lengua.
Para mí, esta imagen representa como debería ser una clase de enseñanza de una segunda lengua. Al aparecer niños en la fotografía, esta refuerza la idea de que aprender idiomas desde pequeños es muy importante, ya que ayuda al desarrollo cognitivo de los niños. Es indudable que los niños tienen una habilidad especial para aprender lenguas y conceptos cuando son pequeños y creo que es muy importante aprovechar esta ventaja para aprender una nueva lengua. Nunca es tarde para aprender un nuevo idioma, pero es mejor aprender al menos una segunda lengua a edad temprana.
Uno de los aspectos que más capta la atención a primera vista sobre esta imagen es la cantidad de alumnos que hay en aula.. Como bien se puede observar, la clase está compuesta solo por seis alumnos, lo cual facilita su participación en el aula. Hoy en día es muy común encontrar aulas superpobladas en las cuales es muy difícil llevar a cabo un seguimiento personal de todos los alumnos. Creo que dentro de una clase de lengua extranjera debe haber pocos alumnos (como máximo quince), ya que así se consigue que todos los alumnos tengan la oportunidad de poner en práctica los nuevos conocimientos adquiridos y que las clases sean más amenas para ellos.
La distribución del aula es otro de los factores que también llaman la atención sobre la imagen. En esta se puede observar como los niños no están sentados individualmente en mesas, sino que están todos juntos sentados en el suelo. De esta manera se forma una dinámica de grupo mucho más fuerte y les brinda la posibilidad de ayudarse mutuamente si les cuesta decir alguna palabra o no han entendido algo que la profesora ha explicado, ayudando a crear un buen ambiente educativo. Otro aspecto que también llama la atención sobre la distribución del aula es el hecho de que tanto los alumnos como la profesora estén sentados al mismo nivel. Normalmente el rol del educador queda marcado por la posición que este toma frente a sus alumnos en las aulas. El profesor suele estar de pie o en una mesa un tanto más elevada que la de sus alumnos, marcando una distancia significativa entre el alumnado y este. En cambio, en esta imagen se observa como la profesora está al lado de sus alumnos en todo momento y comparte con ellos todas las actividades que hacen. En mi opinión, es muy importante que los alumnos se sientan cómodos en la clase, tanto con el profesor como con sus compañeros, en orden de que puedan aprender en un ambiente en el que ellos se sientan a gusto. Aunque esto es algo primordial en todas las asignaturas, creo que todavía lo es más en una clase de enseñanza de una segunda lengua. Para mi es fundamental que los alumnos hablen en la lengua que se está enseñando durante la clase, ya que es uno de los pocos sitios en los que podrá practicarla y tener un crítica constructiva sobre sus progresos. No obstante, si ellos no se sienten cómodos en la clase, no se atreverán a hablar y esto ralentizará su aprendizaje, llegándolo a detener en muchos aspectos como por ejemplo la fluidez.
Por otra parte, en esta imagen se puede observar que los niños están aprendiendo vocabulario. Hay muchos factores a tener en cuenta a la hora de enseñar una segunda lengua. La edad de tus alumnos es uno de ellos y probablemente uno de los más importantes a la hora de organizar la clase y el temario. Esto se debe a que los temas que les interesan a los niños pequeños no son los mismos que les pueden interesar a los adolescentes y mucho menos a los adultos. Por lo tanto es fundamental centrar las clases en temas que les puedan resultar de interés o que les puedan ser útiles a los alumnos. A los niños, en este caso, lo que más ilusión les hace es aprender vocabulario. A ellos les cuesta un poco más entender reglas gramaticales y a veces se pueden convertir en un caos para ellos, además de no ser interesantes para ellos. Cada vez hay más colegios que promueven la inmersión lingüística en las clases de lengua, ayudando a que los niños pueden aprender de manera pasiva la gramática mientras que utilizan las nuevas habilidades (como es el vocabulario) que han adquirido en ese idioma. Enseñando objetivos alcanzables según la edad de los alumnos se consigue que ellos desarrollen su confianza y que se sientan cómodos hablando una nueva lengua.
Por último, me gustaría destacar de la imagen que los niños están participando de manera activa en el desarrollo de la clase. Como ya he apuntado en el parágrafo anterior, en una clase de lengua extranjera es muy importante que los alumnos hablen con la profesora y entre ellos en el idioma que están aprendiendo. Haciendo que los niños participen continuamente en las actividades que el profesor ha programado, se consigue que ellos practiquen tanto el vocabulario como la gramática, y que poco a poco se sientan seguros de ellos mismos hablando un nuevo idioma.
Estas son algunas de las características que muestran la visión que tengo sobre cómo debe ser la educación de una segunda lengua que coinciden con la imagen que he escogido. Soy consciente de que hay muchos más factores que se deben tener en cuenta a la hora de enseñar una lengua, pero creo que esta imagen y la explicación que he dado de ella, dan un pequeño vislumbre de lo que significa para mí.
