martes, 22 de noviembre de 2016

Lecturas graduadas y lecturas extensivas cómo estrategias de aprendizaje

Uno de los aspectos más me gusta de mi actual situación es el hecho de estar aprendiendo una nueva lengua a la vez que me formo como profesora de ELE. Llevo casi seis meses aprendiendo sueco y aunque es algo que no está relacionado con el máster que estoy cursando, agradezco de que ambas cosas hayan coincidido en el tiempo. ¿Por qué? La respuesta es simple. Al estar aprendiendo una nueva lengua a la vez que aprendo a enseñar mi lengua materna estoy desarrollando una gran empatía (a la vez que simpatía) hacia mis futuros alumnos. Me explico: hay muchas asignaturas que nos enseñan y plantean nuevos métodos pedagógicos con los que poder enseñar español a nuestros alumnos extranjeros, pero hay una gran diferencia entre entender la teoría, llevarla a la práctica y situarte en el lugar del estudiante comprobando qué prácticas docentes de las que has aprendido y/o conoces te resultan útiles. Esto es exactamente lo que me está pasando con la asignatura de Didáctica del léxico. En esta asignatura estamos aprendiendo las diferentes estrategias para aprender nuevo vocabulario y cómo asimilarlas correctamente. Con ella no solo estoy repasando las que conocía, sino que también estoy descubriendo porqué algunas formas de aprender vocabulario son mejores que otras y cuál es la mejor manera de aplicarlas. Aunque en general todo el temario está siendo muy interesante y enriquecedor para mi formación como docente, uno de los apartados que me ha llamado más la atención es el siguiente:

Posiblemente, la forma indirecta más efectiva de aprender vocabulario es la lectura, no solo en lengua primera como recoge la cita de Schmitt (2000:122): «In L1, incidental learning is the dominant way of acquiring vocabulary».
En la lectura extensiva, una forma habitual de reconocer significados es la inferencia. En el libro La naranja mecánica (Anthony Burgess), hay 241 palabras ‘nasdat’ (argot de base rusa) con una media de 15 apariciones por voz; en una prueba de vocabulario sobre 90 de estos términos, se obtuvo que los lectores entendían y recordaban un 75% (Sarangi, Nation y Meister, “Vocabulary Learning and Reading”, System, 6, 70-78; cit. Schmitt, 2000).
http://www.uglydogbooks.com/
No obstante, adivinar el significado de una palabra desconocida no significa necesariamente memorizarla, quizá porque el objetivo principal (la comprensión) ya ha sido alcanzado (Sökmen, 1997). Tanto es así que Schmitt (2000:153) indica que la inferencia puede facilitar (sin duda lo hace) más la lectura fluida que la adquisición de vocabulario. Por ello se señala que se pueden mejorar los resultados obtenidos en la lectura con una mayor atención al texto y su forma: se ha constatado que los estudiantes que practican lectura extensiva obtienen resultados peores que los que acompañan la lectura de ejercicios de vocabulario. Volver sobre los textos ofrece oportunidades de recuperación y manipulación y favorece la adquisición de lo trabajado, no solo del vocabulario.
Los factores que afectan a la posibilidad de realizar inferencias en un texto son (Schmitt, 2000:153-4):
1. El contexto ha de ser lo suficientemente rico como para ofrecer pistas adecuadas para adivinar el significado de la palabra.
2. Los lectores utilizan mejor las pistas próximas a una palabra desconocida que pistas globales que están alejadas.
3. Los lectores pueden confundir una palabra desconocida con otra conocida con similaridad fonética o gráfica.
4. Los cognados (palabras del mismo origen en diferentes lenguas y forma similar; en ocasiones, falsos amigos) pueden ayudar a la interpretación si se usan con prudencia.
5. El conocimiento previo sobre el tema tratado ayuda a la inferencia de significados.
6. Los lectores necesitan tener habilidades para inferir.
7. Inferir el significado de una palabra a partir del contexto no garantiza que sea recordada. “If the clues are sparser and the guessing process requires more cognitive effort, then the word is more likely to be remembered”.
Una forma de favorecer la lectura extensiva por parte de los estudiantes en cualquier nivel son las lecturas graduadas, que presentan adaptación de sintaxis y vocabulario. Un estudio hecho sobre los materiales de lecturas fáciles y graduadas concluyó que para facilitar la lectura y entenderla (y en consecuencia adquirir vocabulario) en estos textos acondicionados, los mecanismos más efectivos son:
1. El uso de voces familiares y frecuentes entre las que se pueden introducir las voces nuevas.
2. La insistencia en la misma acepción de las voces introducidas.
3. La repetición de las voces que quieren enseñarse; se considera que al menos el lector ha de encontrar la voz cinco veces para poder retenerla.
4. La inclusión de definiciones o paráfrasis en el propio contexto o de otros elementos que den pistas para su correcta comprensión; las ilustraciones son también pistas que el lector encuentra.

http://www.123rf.com/photo_8134116_the-young-teacher-in-glasses-with-books-studio-shot.html
Este fragmento forma parte del temario de la asignatura Didáctica del léxico, impartida por el profesor Javier Lahuerta. Este apartado me ha llamado especialmente la atención ya que habla el uso de las lecturas extensivas como método de aprender nuevo vocabulario. Esta estrategia no es nueva para la gran mayoría de las personas: desde que estábamos en instituto y/o en las academias de idiomas nos han ido aconsejando lecturas recomendadas según el nivel que teníamos de nuestra L2 (casi siempre en inglés). Lo cierto es que este tipo de lectura recomendada, en las que los pequeños librecillos no son más que un “mal resumen” de una novela más extensa, no me resultaba para nada atractiva. Las consideraba una pesadez y no me motivaban a querer leer más libros para mejorar mi L2. Como consecuencia, ahora que estoy aprendiendo sueco, no me había ni tan siquiera planteado la posibilidad de usar esta estrategia para mejorar mi vocabulario. Con esto me refiero a que no he escogido ninguna lectura recomendada a mi actual nivel de sueco, no que no lea libros en sueco. Soy una ávida lectora, de hecho, puede que leer sea uno de mis hobbies preferidos, por lo que leer libros en otro idioma se me presentaba como la mejor opción de mejorar mi L2. De momento ya me he leído dos novelas en sueco, ambas con gran esfuerzo y mucha ayuda del diccionario. Estaba empezando mi tercera novela cuando leí este apartado sobre las lecturas extensivas y las lecturas graduadas. El libro que me estaba leyendo, The Jellicoe Road, es sin duda es el más difícil que he leído hasta ahora. Esto es porque, a diferencia de las dos novelas anteriores, The Jellicoe Road tiene una trama mucho más sicológica y sentimental que las dos anteriores que sobre todo eran novelas de “acción”. Aunque estas dos novelas me costaron leerlas, gracias la trama de la novela que giraba sobre qué pasaba y no tanto en cómo pasaba, me fueron mucho más fáciles de comprender. En cambio, con esta última ha sido imposible. Tras leer el apartado sobre las lecturas guiadas decidí dejar de leer esa novela y escoger una lectura más adecuada para mi nivel. Comprendí que el escoger una lectura para aprender un idioma no se pude basar meramente en tus preferencias como lector, sino que tenía que ser más cuidadosa con qué tipo de lectura escogía y para qué tipo de público se dirigía. A partir de ahora escogeré lecturas graduadas que tengan ejercicios relacionados con la lectura para que me ayuden a fijar mejor tanto el contenido como el nuevo vocabulario adquirido y, más adelante, iré introduciendo progresivamente lecturas extensivas que resulten más complejas.

http://www.itv.com/news/2015-09-15/teenagers-ditch-books-for-twitter-and-facebook/
Gracias a esta asignatura y al haber repasado las estrategias de cómo adquirir nuevo vocabulario, he tenido la oportunidad de revisar los prejuicios que había adquirido durante mi etapa como estudiante de secundaria y volver a darle una oportunidad a las lecturas graduadas. Con este proceso no solo he sido capaz de redirigir mis propios estudios de una segunda lengua, sino que también me siento más competente como docente. Creo que actualmente estoy mucho más capacitada para poder ayudar de una manera más completa y eficaz a mis futuros estudiantes de español que al empezar el curso. A partir de ahora tendré más presente qué tipo de lectura es la más adecuada para ellos y no achacaré el problema a la estrategia de lecturas graduadas en sí, sino a la mala elección de los libros recomendados en el aula. Teniendo en cuenta que un buen libro puede marcar la diferencia entre que un alumno mejore su nivel de lengua de una forma entretenida y agradable o de que esta se convierta en una tarea aburrida, intentaré buscar lecturas que puedan ser de interés para mi alumnado y que se correspondan no solo al nivel que tienen de español, sino que también con su edad y país de origen. En definitiva, creo que este módulo ha hecho que me replantee mi rol como docente de ELE y como aprendiz de una L2.