Uno de los
aspectos más me gusta de mi actual situación es el hecho de estar aprendiendo
una nueva lengua a la vez que me formo como profesora de ELE. Llevo casi seis
meses aprendiendo sueco y aunque es algo que no está relacionado con el máster
que estoy cursando, agradezco de que ambas cosas hayan coincidido en el tiempo.
¿Por qué? La respuesta es simple. Al estar aprendiendo una nueva lengua a la
vez que aprendo a enseñar mi lengua materna estoy desarrollando una gran
empatía (a la vez que simpatía) hacia mis futuros alumnos. Me explico: hay
muchas asignaturas que nos enseñan y plantean nuevos métodos pedagógicos con
los que poder enseñar español a nuestros alumnos extranjeros, pero hay una gran
diferencia entre entender la teoría, llevarla a la práctica y situarte en el
lugar del estudiante comprobando qué prácticas docentes de las que has
aprendido y/o conoces te resultan útiles. Esto es exactamente lo que me está
pasando con la asignatura de Didáctica del
léxico. En esta asignatura estamos aprendiendo las diferentes estrategias
para aprender nuevo vocabulario y cómo asimilarlas correctamente. Con ella no
solo estoy repasando las que conocía, sino que también estoy descubriendo porqué
algunas formas de aprender vocabulario son mejores que otras y cuál es la mejor
manera de aplicarlas. Aunque en general todo el temario está siendo muy
interesante y enriquecedor para mi formación como docente, uno de los apartados
que me ha llamado más la atención es el siguiente:
Posiblemente, la forma indirecta más efectiva de aprender
vocabulario es la lectura, no solo en lengua primera como recoge la cita de Schmitt
(2000:122): «In L1, incidental learning is the dominant way of acquiring
vocabulary».
En la lectura extensiva, una forma habitual de reconocer
significados es la inferencia. En el libro La naranja mecánica (Anthony
Burgess), hay 241 palabras ‘nasdat’ (argot de base rusa) con una media de 15
apariciones por voz; en una prueba de vocabulario sobre 90 de estos términos,
se obtuvo que los lectores entendían y recordaban un 75% (Sarangi, Nation y
Meister, “Vocabulary Learning and Reading”, System, 6, 70-78; cit.
Schmitt, 2000).
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| http://www.uglydogbooks.com/ |
No obstante, adivinar el significado de una palabra
desconocida no significa necesariamente memorizarla, quizá porque el objetivo
principal (la comprensión) ya ha sido alcanzado (Sökmen, 1997). Tanto es así
que Schmitt (2000:153) indica que la inferencia puede facilitar (sin duda lo
hace) más la lectura fluida que la adquisición de vocabulario. Por ello se
señala que se pueden mejorar los resultados obtenidos en la lectura con una
mayor atención al texto y su forma: se ha constatado que los estudiantes que
practican lectura extensiva obtienen resultados peores que los que acompañan la
lectura de ejercicios de vocabulario. Volver sobre los textos ofrece
oportunidades de recuperación y manipulación y favorece la adquisición de lo trabajado,
no solo del vocabulario.
Los factores que afectan a la posibilidad de realizar
inferencias en un texto son (Schmitt, 2000:153-4):
1. El contexto ha de ser lo suficientemente rico como
para ofrecer pistas adecuadas para adivinar el significado de la palabra.
2. Los lectores utilizan mejor las pistas próximas a una
palabra desconocida que pistas globales que están alejadas.
3. Los lectores pueden confundir una palabra desconocida
con otra conocida con similaridad fonética o gráfica.
4. Los cognados (palabras del mismo origen en diferentes
lenguas y forma similar; en ocasiones, falsos amigos) pueden ayudar a la
interpretación si se usan con prudencia.
5. El conocimiento previo sobre el tema tratado ayuda a
la inferencia de significados.
6. Los lectores necesitan tener habilidades para inferir.
7. Inferir el significado de una palabra a partir del
contexto no garantiza que sea recordada. “If the clues are sparser and the guessing process
requires more cognitive effort, then the word is more likely to be remembered”.
Una forma de favorecer la lectura extensiva por
parte de los estudiantes en cualquier nivel son las lecturas graduadas, que
presentan adaptación de sintaxis y vocabulario. Un estudio hecho sobre los
materiales de lecturas fáciles y graduadas concluyó que para facilitar la
lectura y entenderla (y en consecuencia adquirir vocabulario) en estos textos
acondicionados, los mecanismos más efectivos son:
1. El uso de voces familiares y frecuentes entre las que
se pueden introducir las voces nuevas.
2. La insistencia en la misma acepción de las voces
introducidas.
3. La repetición de las voces que quieren enseñarse; se
considera que al menos el lector ha de encontrar la voz cinco veces para poder
retenerla.
4. La inclusión de definiciones o paráfrasis en el propio
contexto o de otros elementos que den pistas para su correcta comprensión; las
ilustraciones son también pistas que el lector encuentra.
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| http://www.123rf.com/photo_8134116_the-young-teacher-in-glasses-with-books-studio-shot.html |
Este fragmento forma parte del temario de la asignatura Didáctica del léxico, impartida por el profesor Javier Lahuerta. Este apartado me ha llamado especialmente la atención ya
que habla el uso de las lecturas extensivas como método de aprender nuevo
vocabulario. Esta estrategia no es nueva para la gran mayoría de las personas: desde
que estábamos en instituto y/o en las academias de idiomas nos han ido
aconsejando lecturas recomendadas según el nivel que teníamos de nuestra L2
(casi siempre en inglés). Lo cierto es que este tipo de lectura recomendada, en
las que los pequeños librecillos no son más que un “mal resumen” de una novela
más extensa, no me resultaba para nada atractiva. Las consideraba una pesadez y
no me motivaban a querer leer más libros para mejorar mi L2. Como consecuencia,
ahora que estoy aprendiendo sueco, no me había ni tan siquiera planteado la
posibilidad de usar esta estrategia para mejorar mi vocabulario. Con esto me refiero
a que no he escogido ninguna lectura recomendada a mi actual nivel de sueco, no
que no lea libros en sueco. Soy una ávida lectora, de hecho, puede que leer sea
uno de mis hobbies preferidos, por lo que leer libros en otro idioma se me
presentaba como la mejor opción de mejorar mi L2. De momento ya me he leído dos
novelas en sueco, ambas con gran esfuerzo y mucha ayuda del diccionario. Estaba
empezando mi tercera novela cuando leí este apartado sobre las lecturas
extensivas y las lecturas graduadas. El libro que me estaba leyendo, The Jellicoe Road, es sin duda es el más
difícil que he leído hasta ahora. Esto es porque, a diferencia de las dos
novelas anteriores, The Jellicoe Road
tiene una trama mucho más sicológica y sentimental que las dos anteriores que
sobre todo eran novelas de “acción”. Aunque estas dos novelas me costaron
leerlas, gracias la trama de la novela que giraba sobre qué pasaba y no tanto
en cómo pasaba, me fueron mucho más fáciles de comprender. En cambio, con esta última
ha sido imposible. Tras leer el apartado sobre las lecturas guiadas decidí
dejar de leer esa novela y escoger una lectura más adecuada para mi nivel.
Comprendí que el escoger una lectura para aprender un idioma no se pude basar
meramente en tus preferencias como lector, sino que tenía que ser más cuidadosa
con qué tipo de lectura escogía y para qué tipo de público se dirigía. A partir
de ahora escogeré lecturas graduadas que tengan ejercicios relacionados con la
lectura para que me ayuden a fijar mejor tanto el contenido como el nuevo
vocabulario adquirido y, más adelante, iré introduciendo progresivamente
lecturas extensivas que resulten más complejas.
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| http://www.itv.com/news/2015-09-15/teenagers-ditch-books-for-twitter-and-facebook/ |
Gracias a esta asignatura y al haber repasado las
estrategias de cómo adquirir nuevo vocabulario, he tenido la oportunidad de
revisar los prejuicios que había adquirido durante mi etapa como estudiante de
secundaria y volver a darle una oportunidad a las lecturas graduadas. Con este
proceso no solo he sido capaz de redirigir mis propios estudios de una segunda
lengua, sino que también me siento más competente como docente. Creo que
actualmente estoy mucho más capacitada para poder ayudar de una manera más
completa y eficaz a mis futuros estudiantes de español que al empezar el curso.
A partir de ahora tendré más presente qué tipo de lectura es la más adecuada
para ellos y no achacaré el problema a la estrategia de lecturas graduadas en sí,
sino a la mala elección de los libros recomendados en el aula. Teniendo en
cuenta que un buen libro puede marcar la diferencia entre que un alumno mejore
su nivel de lengua de una forma entretenida y agradable o de que esta se
convierta en una tarea aburrida, intentaré buscar lecturas que puedan ser de interés
para mi alumnado y que se correspondan no solo al nivel que tienen de español,
sino que también con su edad y país de origen. En definitiva, creo que este
módulo ha hecho que me replantee mi rol como docente de ELE y como aprendiz de
una L2.