El español es el segundo
idioma en el mundo con más hablantes como lengua materna después del chino
y, según la plataforma duolingo, es el
tercer idioma como lengua extranjera más estudiado en el mundo. El perfil y
los motivos por los cuales los estudiantes deciden estudiar español es muy
diverso y, dependiendo de si estudian la lengua en un país hispanohablantes o
no, hay muchas consideraciones que se tienen que tener en cuenta a la hora de
ser profesor de español. En la asignatura Lengua
Española en Contexto he podido reflexionar sobre algunas de las cuestiones
más importantes a la hora de ser docentes de español como, qué actividades
didácticas funcionan en qué países o por qué motivos la demanda de español como
LE ha crecido tanto durante las últimas décadas. Todos estos temas han sido de
gran interés para mí, pero sin lugar a dudas la cuestión que me ha parecido más
interesante es el uso de la L1 en las
aulas de español. El uso de la lengua materna de los estudiantes en las
clases de LE es en sí un gran debate
dentro de la educación y hay muchos puntos de vista al respecto. Algunos opinan
que se debe de eliminar totalmente la L1 de las aulas y solo utilizar la lengua
meta para comunicarse con los estudiantes. Otros opinan que a veces es mejor
utilizar la L1 para aclarar conceptos y que ser flexibles en este sentido es
muy importante. Pero, ¿qué ocurre cuando la L1 de los estudiantes de un aula no
coinciden? ¿Qué idioma se debe utilizar para comunicarnos con los estudiantes?
O si eres profesor de español en un país de lengua no hispana, ¿cómo podemos
dar clase de español si no podemos hablar la L1 común para todos los
estudiantes de una clase? Todavía no existe una respuesta definitiva para estas
preguntas y profesores del todo el mundo siguen estudiando cuál es la mejor
solución para este problema. Al ser un
tema que crea tanta controversia, una de las actividades de la asignatura
consistió en la participación de un foro con otros estudiantes del máster para
dar nuestra opinión al respecto y poder debatir con otras personas sus puntos
de vista. El texto que aparece a continuación es mi respuesta a algunas de las
preguntas que se plantearon en el foro. Las respuestas de este debate fueron
contestadas desde mi punto de vista personal que es la de profesora de ELE en
un país extranjero, por lo que los estudiantes comparten una L1 común.
1. ¿Qué grado de conocimiento de la L1 de los estudiantes debe tener el profesor de L2?
Tengo
que reconocer que las preguntas que aparecen en este debate llevan ya algún
tiempo persiguiéndome. Como ya comenté en el debate anterior, llevo unos meses
viviendo en Suecia y estoy deseando acabar el máster de profesora de español
para poder acceder a una plaza en un colegio público. Además de tener que
esperar a tener el máster para aplicar a una plaza, se me plantea otro
problemilla: el sueco. Aunque mi sueco ha mejorado muchísimo durante estos
últimos meses, todavía no me siento del todo cómoda con él y no sé si podría
dirigir una clase de niños de 6 o 9 años sin poder comprender qué es lo que me
intentan decir. Por esta razón, cuando pienso en qué grado de conocimiento de la L1 de los estudiantes debe de tener un
profesor de L2 creo que, como mínimo, el profesor debería tener un nivel A2-B1 para poder resolver dudas
básicas y poder poner orden dentro de clase. Pero este nivel de lengua básico
dependerá de la edad de los alumnos del nivel de la L2 que estos tengan. Por
ejemplo, no es lo mismo dar clases a un grupo de niños o adolescentes que
apenas saben hablar español y entre quienes se tiene que poner orden, que a un
grupo de adultos con un A2+/B1 de español. En mi opinión, cuanto más conocimiento de la L1 de los estudiantes pueda tener el
profesor mejor podrá dirigir la clase y, de este modo, ayudar a los alumnos
a corregir aquellos errores que puedan cometer y entender por qué los comenten.
2.
¿En qué situaciones se puede usar la L1 en el aula de L2?
La
lista de ventajas que nos aporta el módulo 2 de M. Galindo (2012) nos menciona
algunas de las ventajas de utilizar usar la L1 en el aula de L2. Estas son con
las que estoy más de acuerdo y yo misma he utilizado en mis clases:
-Resolver dudas importantes que no pueda
comprender a través de la L2 por falta de conocimiento de esta lengua por parte
del alumno.
- Realizar comparaciones entre las dos
lenguas.
-
Mantener la disciplina en la clase
(sobre todo en aulas de colegios e institutos)
- Traducir tanto de la L1 a la L2 como
viceversa. Esto puede ser muy útil si alguien no ha entendido el
significado de una palabra abstracta como puede ser “desesperación”
- Dar instrucciones (pero solo si los
alumnos todavía no tienen un nivel de la L2 lo suficientemente alto como para
entenderlo, en el momento que puedan comprender las instrucciones básicas se
debería dejar de utilizar.)
- Reducir las barreras afectivas propias
del proceso de aprendizaje de idiomas y combatir la ansiedad de los alumnos.
- Evaluar al estudiante.
3.
¿Ves más ventajas o más inconvenientes en el uso de la L1? ¿Por qué?
Depende. Al principio del aprendizaje de una
L2 considero que la L1 puede ser muy
útil para que los alumnos puedan seguir el desarrollo de la clase sin que
se lleguen a desesperar porque no entienden ninguna explicación, pero a medida que el nivel de los alumnos
aumenta el uso de la L1 debería desaparecer. Creo que es una barbaridad
prohibir el uso de la L1 en un aula de lengua porque solo sirve para que los
alumnos se angustien, pero también opino que llegados ciertos niveles de L2 la
L1 se debe relegar a un plano muy secundario dentro del aula.
Esta asignatura me ha ayudado a muchos niveles como
docente. Gracias a ella he podido reflexionar sobre el uso de la L1 de los
alumnos en el aula de ELE y en cuando es correcto utilizarla para facilitarles
el aprendizaje a los alumnos. Como futura profesora de español en un país
extranjero considero que poner en orden
mis preferencias sobre cuándo utilizar la L1 de los alumnos o no es
fundamental para hacer que mi actuación como docente sea consistente y mi
trabajo sea lo más eficiente posible.
Bibliografía
Galindo M. (2012): La lengua materna en el aula ELE,
ASELE, Santa Cruz de Tenerife