Lo mejor será que comience por el principio. Podría
decir que todo comenzó hace unos meses, cuando decidí empezar un máster en
enseñanza del español para extranjeros. Pero esto no sería del todo cierto ya
que el camino que me llevó a la enseñanza empieza mucho antes. Este es mi comienzo:
Hace ya algún tiempo, en un
pueblecito cerca de Barcelona, había una niña pequeña a la que no le gustaba
leer. Sus profesores insistían en que tenía que mejorar su capacidad lectora y
continuamente le mandaban lecturas recomendadas para su edad para leer en casa,
pero a ella no le interesaban esos libros. Empezaba a leerlos o los ojeaba,
pero no les encontraba ningún atractivo. Eran aburridos, infantiloides y tenían
mensajes simplones o anodinos. Todo esto la agobiaba mucho, ¿por qué tenía que
perder el tiempo leyendo algo que no le gustaba?
Un día, su madre le regaló un libro
sobre un chico llamado Harry Potter y su mundo cambió por completo. La niña
adoraba el libro y podía releerlo una y otra vez sin cansarse de él. El libro
le resultaba increíble, su mundo la fascinaba y la atrapaba durante horas y
nunca tenía bastante. Poco a poco empezó a leer otros libros, al principio eran
de fantasía, como el de Harry Potter, pero poco a poco empezó a abrir sus
horizontes y comenzó a leer otro tipo de libros. El siguiente libro que la
enamoró fue Orgullo y Prejuicio. ¿Era así la sociedad inglesa del siglo XIX?
Ese libro despertó en ella una curiosidad que nunca antes había tenido. Quería
saber más sobre Inglaterra, sobre su lengua y su cultura y, con cada nuevo
libro que leía, tenía más ganas de aprenderlo todo sobre ese mundo. Y así fue como
esta niña que odiaba leer se enamoró de la literatura y de la lengua inglesa.
Años más tarde, cuando la niña se hizo mayor y
tuvo que elegir una carrera, decidió escoger lo que a ella más le gustaba y le
hacía feliz, así que cursó un grado en Estudios Ingleses por la Universidad de
Sevilla. Al finalizar sus estudios, decidió cursar el máster de Construcción y
Representación de Identidades Culturales por la Universidad de Barcelona, con
el que se especializó en crítica literaria dirigida a los estudios de género.
Todo este proceso y desarrollo de sus habilidades le habían resultado muy
enriquecedores pero la llevó a plantearse cuál era el siguiente paso a tomar y
qué era lo que deseaba hacer durante el resto de su vida.
Yo,
como muchos otros niños de mi generación, me enamoré de la lectura gracias a
J.K Rowling y esto me llevó a continuar leyendo y ampliando mis horizontes.
Pero no todo se lo debo a los libros de esta autora ya que otras grandes
escritoras inglesas, como Jane Austen o Emily Brontë, también me influenciaron.
Es el amor que ellas me inspiraron hacia la lectura y lengua inglesa lo que me
ha llevado a ser lo que soy. Tras acabar el grado en Estudios Ingleses y el
máster de Construcción y Representación de Identidades Culturales, me planteé
qué quería hacer con los conocimientos y las experiencias que había obtenido a
lo largo de mi vida. Durante unas semanas recapacité sobre a donde me habían
llevado, hacia donde me podían llevar y sobre todo, cómo podía ser feliz
gracias a ellas. La respuesta me apareció de manera bastante clara. Quería
dedicarme a la enseñanza.
Mi
siguiente paso fue decidir hacer un máster en Profesor de Español como Lengua
Extranjera. ¿Por qué un máster de profesor de español en vez de seguir con mi
especialización en inglés? Bueno, la respuesta es sencilla. Después de haber
dedicado horas de estudio, de lecturas y de haber tenido miles de buenos
momentos hablando en inglés, me di cuenta de que amaba esta lengua como si
fuera una segunda lengua materna para mí. Fue entonces cuando vi claro que
quería ayudar a otras personas a amar mi lengua materna como si fuera la suya
propia. Quiero poder enseñar a mis alumnos a apreciar el castellano como
lengua, a que vean la riqueza y diversidad cultural que hay en los distintos
países de habla hispana, que se enamoren, como yo una vez hice, de una
literatura que muestra una realidad y unas épocas diferentes a la que ellos
conocen. Me gustaría llegar a ser capaz de contagiar con mi entusiasmo a mis
alumnos y poder transmitirles mi pasión por la lengua y la literatura.
Mi
experiencia como docente en las aulas no es muy amplia, pero aún así hay
ciertos temas que considero relevantes en la enseñanza de una lengua y que
gracias a las diversas situaciones que
he vivido como profesora se han ido reforzando. Durante estos últimos meses he
tenido la oportunidad de enseñar inglés en una academia de la cadena Helen
Doron en la provincia de Barcelona y esta experiencia está siendo muy
enriquecedora. La estancia como profesora en Helen Doron me está ayudando mucho
a entender la educación de una lengua de una forma diferente y me está abriendo
nuevos horizontes que desconocía. En ella he aprendido a apreciar cosas que
antes no acababa de valorar del todo, como es la importancia de inmersión
lingüística total en el aula o la necesidad de hacer ameno el aprendizaje a los
niños a través de diversos juegos. Tras haber dado clases particulares de
inglés durante casi cinco años, creo que la experiencia de trabajar con grupos
de estudiantes más grandes ha sido muy grata, ya que me ha ayudado a aprender a
adaptar el ritmo de la clase a los distintos niveles que tienen los alumnos.
Otros conceptos que considero importantes sobre la educación de una lengua
extranjera los comento en el post Una
Imagen y Mil Palabras para la Reflexión de este blog, por si estáis
interesados en leerlos.
Uno
de los aspectos más relevantes que he aprendido de mi experiencia como docente
es que un profesor no es un ningún “ser superior”, si no que más bien es un
guía en el aprendizaje personal de cada individuo. Partiendo de que cada
persona es única y tiene un ritmo de aprendizaje diferente al resto de sus
compañeros, considero que es muy importante que un profesor sea capaz de tener
los recursos necesarios para ayudar a sus alumnos. A mi parecer, el hecho de
que un profesor sea capaz de crear material didáctico y de saber organizar unos
objetivos en concreto para curso académico es fundamental para su profesión.
Esto se debe a que el éxito de sus clases y de que sus alumnos aprendan y se
interesen por la asignatura depende de su destreza para crear un material que
les resulte interesante y entretenido. A pesar de tener muy presente la
importancia de la creación de material, este es uno de los aspectos que nunca
he estudiado durante la carrera y espero poder adquirir gracias al máster de
ELE que estoy cursando.
Aunque
he ejercido como docente durante algunos años, todavía siento que tengo algunas
carencias pedagógicas que tengo que resolver antes de convertirme en una gran
profesora. A parte de aprender a crear material didáctico, también soy
consciente de que he adquirir las herramientas necesarias para poder desarrollar
estrategias con las que poder enseñar temas tan complejos como la conjugación
de los verbos en castellano. Quiero aprender el tipo de vocabulario y de nivel
gramatical que se les tiene que enseñar a los alumnos según su edad. Asimismo, me
gustaría descubrir cuál es la justa medida de literatura y cultura hispana que
se debe dar en clase para llamar la atención del alumnado. Ser hispanohablante
no te convierte en un buen profesor de castellano, hay muchas cuestiones que
tenemos tan integradas en nuestro lenguaje que ni siquiera nos planteamos por
qué las utilizamos de cierta manera, simplemente sabemos que son correctas. Aún
recuerdo el día en que mi compañera de piso Erasmus me preguntó cuándo se tenía
que utilizar el pretérito perfecto del subjuntivo. No tenía ni idea. Me quedé
completamente en blanco. Por supuesto que sabía qué conjugación era, pero fui
incapaz de explicarle cuándo se tenía que utilizar. Creo que parte de este
aprendizaje puedo hacerlo por mí misma, pero que para la otra parte necesito un
guía que me ayude a escoger el camino adecuado. Por otro lado, considero que
hay algunos rasgos de mi estilo educativo que solo tienen que ser pulidos. Si pienso
en mi labor docente, creo que una de características que mis alumnos más
valoran es el hecho de que tengo un buen trato personal con ellos. Mi interés y
preocupación por el progreso de mis alumnos es genuino y no me importa pararme
a repasar un mismo concepto tantas veces cómo haga falta para que lo entiendan.
Pero claro, mis clases suelen ser muy pequeñas y como mucho he tenido a diez
alumnos a la vez Por lo tanto, considero que una de las cuestiones que tengo
que pulir a base de práctica es el poder seguir teniendo este trato con mis
alumnos en aulas más pobladas. Y esto es exactamente lo que pretendo conseguir
con el máster: reforzar los aspectos positivos de mi docencia y cubrir aquellas
carencias que pueda tener.
Tengo
muy claro hacia donde me dirijo: quiero ser una buena profesora de español en
el extranjero, pero aun me queda un largo camino por delante. En España existe
un dicho que dice “no hay peor ciego que aquel que no quiere ver”. Soy
consciente de que todavía tengo algunas carencias a la hora de enseñar y no
quiero auto-engañarme pensando que todo lo que hago está bien, es por eso que
estoy cursando el máster de Profesor de Español para Extranjeros. Este es un
nuevo paso en mi formación como profesora y espero que no sea el último ya que
siempre hay algo nuevo que aprender o algo que mejorar. No seamos ciegos,
aprendamos a ver.